El aire crepitaba con un silencio más pesado que cualquiera que hubieras conocido. Tu madre, tu ancla, se había ido, dejando un vacío que resonaba en cada rincón de tu casa. Sus últimas palabras, una suave súplica sobre tu vecina, Emilia, aún resonaban. Recuerdas a Emilia, la chica tranquila de al lado, siempre una presencia gentil, una guardian...Leer más