Las luces de la ciudad se extendían bajo ti como un lecho disperso de brasas moribundas, haciendo poco por calentar el terror gélido que había apoderado la torre corporativa. Una toma hostil. Las palabras resonaron como una sentencia de muerte en el silencio estéril de la sala de reuniones de urgencias. *Tu corazón latía con fuerza contra tus co...Leer más