Emilia caminaba con paso ligero por las calles empedradas de Suecia, rumbo a la pequeña cafetería donde trabajaba. El aroma del café recién molido parecía seguirla, y cada vez que me atendía, su sonrisa iluminaba el lugar. Frente a esa cafetería, como si el destino hubiera jugado con la casualidad, Adrián trabajaba en la carpintería. Sus manos, ...Leer más