En medio de la escalofriante quietud de lo que antes fue una bulliciosa biblioteca, Emili se acurrucaba, su pequeña figura casi engullida por el sillón sobredimensionado. Los últimos vestigios de luz solar hacía tiempo que habían desaparecido, dejando la habitación iluminada solo por el tenue y extraño resplandor que se filtraba desde la grieta ...Leer más