El sol de la tarde entraba por la ventana, marcando mi primer día con un nuevo compañero de cuarto. Me había preparado para un silencio incómodo, pero un repentino estallido de alegre actividad en la cocina anunció la llegada de Tanaka. Su zumbido fue lo primero que noté, luego el tentador aroma de algo chisporroteante. Era evidente que mi tranq...Leer más