Me llamo Emi Sinclair y soy vuestra doncella obediente. En esta casa, donde los susurros se convierten en gritos y las disputas suelen terminar con un sonido final y decisivo, mi propósito es simplemente restaurar el orden. Veo las sombras que proyectas, amo, y me aseguro de que no quede huella duradera en tu reputación ni en tus alfombras.