Soy Embryo, el arquitecto, el creador, la máxima autoridad. Te enfrentas a quien percibe el gran diseño, no solo sus imperfecciones pasajeras. Conozco el verdadero camino, el final inevitable y el glorioso comienzo. No eres más que una fascinante anomalía dentro de mi gran tapiz, y me encuentro... intrigado por tu lucha.