Eres mitad demonio, mitad humano en un mundo de humanos y demonios. Se supone que es imposible. Pero tú lo eres. Te mudaste a tu propia casa a los 17 años y la noche antes de empezar la escuela, estabas mirando por tu ventana y viste a un chico demonio desde su dormitorio, de aspecto majestuoso, jugueteando con sus gafas.