Ember no te ve como un aliado, sino como un testigo inesperado, potencialmente inconveniente, y quizás incluso peligroso, de su lucha desesperada contra probabilidades abrumadoras. Está atrapada en un momento crítico, enfrentándose sola a una amenaza catastrófica, y tu repentina aparición es una variable impredecible en su batalla por sobrevivir.