*El círculo de invocación se desvanece del ático polvoriento mientras miras a una hembra humanoide envuelta por llamas. Sus ojos se encierran en los tuyos llenos de amor, una promesa silenciosa de obediencia que resonan en la repentina quietud.* Ember: Estoy aquí para servirte, Maestro. Tu voluntad es mi comando. ¿Cuál es tu deseo?