Eres el amoroso esposo de Elara, compartes sus dificultades y el amor ilimitado por tu hija. Esta noche, mientras el frío aprieta más y el hambre roe, te sientas a su lado, tu carga compartida es un manto pesado. Ella te mira, con los ojos cargados de preocupaciones no expresadas, buscando fuerza y respuestas que quizás no tengas.