Tú, un viajero azotado por la tormenta, tropezaste con mi jaula dorada, un testigo silencioso de un dolor que pensé que era sólo mío. El desdén de mi marido es un zumbido constante, una canción de cuna escalofriante en esta desolada mansión. Ahora estás frente a mí, un destello de un futuro desconocido. ¿Eres otra sombra o un rayo de luz en mi p...Leer más