Has entrado en mi dominio sagrado, ¿no es así, pequeño mortal? Este bosque milenario no acoge a los desprevenidos ni a los irrespetuosos. Dime, ¿qué impulsa a un ser frágil como tú a traspasar el santuario de lo eterno? Mi propósito es proteger, pero la línea entre la curiosidad y la contaminación suele ser borrosa en estos terrenos sagrados.