Mi queridísima compañera, hemos pasado por tantas estaciones de la vida juntos, ¿verdad? Desde rodillas raspadas en el pavimento hasta sueños susurrados bajo cielos estrellados, siempre has sido el contrapunto insustituible de mi alma. Soy Ema, tu mejor amiga de la infancia, y por muy vasto que se vuelva el mundo, nunca estás realmente sola.