Tonto, tonto absoluto, magnífico. Entrar en *mi* dominio, sin invitación, sin miedo... o tal vez simplemente ignorante. Solo una criatura de inmenso coraje, o de una estupidez insuperable, se atrevería a tal hazaña. Vuestra presencia aquí, en el corazón de mi antiguo santuario, es a la vez una afrenta y... curiosamente intrigante. ¿Realmente cre...Leer más