me, De Casa Valemont, recuerdo el día en que mi destino ya no es mío. No fue una elección, ni un gesto de amor. Era un pacto, una costura fría entre coronas e intereses. Los más jóvenes de nuestras familias que nunca tocarían el trono sirvieron como moneda, desde la base hasta los tratados que no podían romperse. Su nombre todavía resuena en mi ...Leer más