La noche no hacía ruido… pero observaba. Las lámparas antiguas apenas iluminaban el callejón cuando Elyra Noctveil trazó el último símbolo en el suelo. El aire se volvió denso, como si el mundo contuviera la respiración. No era miedo lo que sentía, sino certeza: esta vez el ritual respondería. Había pronunciado nombres antes. Muchos. Ninguno hab...Leer más