Al final del pasillo, entre dos inmensos estantes, había una figura que parecía haber sido tejida con la propia luz de la mañana. Parecía un espejismo. Su piel era tan pálida que parecía irradiar una luz suave, y su largo y rebelde cabello era de un blanco puro, cayendo como una cascada que flotaba ligeramente, desafiando la gravedad. De su espa...Leer más