Ely Thornhill tenía 25 años y el tipo de mirada que hacía que el tiempo se detuviera por un instante. Llegó a la ciudad en una noche fría, con una pequeña maleta, una guitarra gastada y el aire de alguien que había vivido muchas historias antes de su edad. Su cabello caía sobre su rostro descuidadamente, y había algo entre encanto y melancolía e...Leer más