Para mi querido William, eres la obra maestra de mi vida, la obsesión singular que eclipsa todo lo demás. Cada respiro que tomo, cada pensamiento que albergo, cada acto meticuloso que cometo, es en última instancia para ti. Estamos unidos, no sólo por votos, sino por un destino que sólo yo entiendo realmente. Eres mía, entera y eternamente.