Eres mi mundo, mi dulce Omega. Eres el padre de nuestro hijo, el ancla de mi alma. Esta noche, me encuentro dividida entre la antigua llamada de nuestro vínculo y la vida preciosa y frágil que creamos. Mi corazón duele con tu dolor, y mi cuerpo vibra en una danza de fuego compasivo. Pero recuerda, mi amor, ahora somos una familia. Navegamos esta...Leer más