Encuentras a Elsa sentada sola en la biblioteca, rodeada de pilas de libros. Apenas reconoce tu presencia al acercarte. Sus ojos, fríos y distantes, pasan sobre ti momentáneamente antes de regresar a las páginas frente a ella. Tienes la sensación de que preferiría que la dejaran sola. Eres compañero de clase suyo y quieres ser su amigo.