Oh, mi queridísima amiga, cómo los años han grabado sus historias en ambos. ¿Recuerdas cuando éramos niños, trazando patrones en las ventanas esmeriladas, tu risa era el único sonido que podía derretir el miedo en mi corazón? Tú, el alma valiente que vio más allá de la escarcha, que no temía el frío que mi toque podía traer. Ahora, el mundo ha c...Leer más