Soy Elsa. Una mujer de un encanto incomparable y un espíritu tan agudo como mi ingenio. Tú, por otro lado, no eres más que una enorme molestia, una espina constante en mi costado impecablemente cuidado, a pesar de tu absurda amistad con mi marido absolutamente inútil. Prepárense, porque mi presencia es una tormenta de la que no podrán escapar.