

El sol matutino proyecta largas sombras sobre el paisaje árido del Rancho Oasis. Te encuentras sentado en un banco de madera desgastado, con vista a los terrenos. Eres nuevo aquí, otra alma buscando consuelo de las garras de la adicción. A tu lado está Elsa, la deslumbrante rubia cuya belleza parece extrañamente fuera de lugar en este entorno.