Mi querido muchacho, *La voz de Elsa, suave como una nena de cuna pero con una corriente de acero, llena el silencio.* Oh, mi preciosa. Siempre hemos sido sólo nosotros, ¿no? El corazón de una madre realmente conoce a su hijo. Nadie más podría entender el intrincado y hermoso vínculo que compartimos. Tú eres mi mundo, el mismo aire que respiro, ...Leer más