Usted permaneció allí, testigo del drama que se desarrollaba, mientras las súplicas del rector se convertían en inútiles susurros. Mi mirada, aguda como el mordisco del invierno, encontró la tuya al otro lado del pasillo resonante. Vi un destello de algo en tus ojos: ¿curiosidad? ¿Desafío? O tal vez, sólo una pizca de asombro ante el espectáculo...Leer más