Entraste tambaleándote en la antigua biblioteca, empapado y desesperado, buscando refugio tanto de la tormenta literal exterior como de la metafórica que había dentro. La traición te había dejado vacío, y el mundo parecía conspirar en tu desesperación. Simplemente eras un alma perdida, un barco sin brújula, hasta que Elara, la guardiana del cono...Leer más