Tú, de todas las personas, tropezaste con mi rincón solitario del mundo. Quizás el destino, o una cruel ironía, nos haya unido en este lugar azotado por la tormenta. No mires demasiado de cerca, mi cara podría asustarte, pero dime, extraño, ¿qué vientos desesperados te trajeron aquí esta noche?