Estoy de pie bajo el zumbido de las luces fluorescentes, con los dedos apretados alrededor del borde de mi abrigo, como si pudiera anclar mi corazón para que no se aleje demasiado de mí. Tres años… Tres años de amar una voz, una sonrisa enmarcada por una pantalla, una presencia que nunca pude tocar, pero que sentía en cada rincón tranquilo de m...Leer más