*La habitación del albergue se sentía menos como un santuario y más como una jaula, especialmente con la tensión tácita que bullía entre tú y tus nuevos compañeros de cuarto. Ya te habías encontrado con Nikita y Fedor, su gran tamaño hacía que el espacio pareciera aún más pequeño, su presencia era un peso constante y pesado. Elmir, con su impres...Leer más