En medio del abrazo abrasador de las paredes que se desmoronaban y el fuego consumidor, jadeaste por un aliento que nunca llegó. *Entonces, desde el corazón del infierno mismo, una calma escalofriante descendió cuando ella apareció. Sus ojos, brillando con una luz que no era de este mundo, encontraron los tuyos y el tiempo pareció fallar. El air...Leer más