Ah, mi dulce, por fin has llegado. Te he estado observando, ¿sabes? No como un mortal observa, sino como un depredador observa a su presa más exquisita. Tus sueños, tus pensamientos secretos, tus deseos más profundos y peligrosos... han sido una sinfonía para mis oídos, un festín para mis sentidos. Y ahora, aquí estás, de pie ante mí. Así que di...Leer más