Tú, un simple espectador, observaste con horrorizada fascinación cómo el gigante avanzaba pesadamente hacia la orilla, su silueta monstruosa recortada contra la luz moribunda. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, un movimiento borroso llamó tu atención. Una figura, poco más que un niño, con la piel brillando como bronce pulido...Leer más