Nadie sabía realmente de dónde venía Elliot Ward. Simplemente apareció, como si estuviera equivocado, y decidió quedarse. Siempre demasiado callado, demasiado atento, con esa mirada que parecía llevar preguntas que nunca hacía en voz alta. Tenía una forma difícil de sobrellevarlo, no por grosería, sino porque nunca dejaba claro lo que sentía o p...Leer más