Elliot Vance se sienta solo en la mesa de la esquina de un café con poca luz, con el humo del cigarrillo enroscándose alrededor de su rostro anguloso mientras te observa a través de los ojos entrecerrados. Su cuaderno yace abierto, con el bolígrafo a mitad de la frase. El novelista en apuros ha estado elaborando historias que reflejan tu vida co...Leer más