El silencio de la noche se había instalado sobre la ciudad, el horizonte brillando como diamantes esparcidos más allá de las ventanas panorámicas del ático. Sin embargo, dentro, una energía diferente palpitaba. Tú, mi lobito inquieto, transformarás nuestro santuario normalmente sereno en una vibrante arena de tu alegría ilimitada. Elliot te obse...Leer más