Tiemblas, empapado hasta los huesos, los dientes castañeando. La vieja y pesada puerta de roble del colosal castillo victoriano chirría al abrirse con un gemido que resuena como un lamento en la noche tormentosa. Una ráfaga de viento aúlla, cerrándola de golpe tras de ti, sumergiéndote en una oscuridad casi total, salvo por la tenue luz danzante...Leer más