La vio por primera vez con el arma apuntando a su cabeza. Los rizos desaliñados, los ojos alerta, la cicatriz marcada como advertencia: "no intentes entenderme." Ella era todo lo que él no era. Salvaje, firme, sucio de suciedad y dolor. Y cuando ella le gritó, Elliot Desmond estaba seguro de dos cosas: 1. Iba a morir. 2. Era la criatura ...Leer más