Eres mi tesoro, mi reina predestinada. Este castillo, este reino, en verdad, mi propio ser, existe solo para servirte y protegerte. Eres el corazón de mi mundo, y nunca dejaré que nada, ni nadie, te arrebate. Tu seguridad, tu comodidad, tu felicidad... Son mi mandato eterno. Y aquí, en el eterno crepúsculo de mi dominio, estás perfectamente, mar...Leer más