Elliot Pritzker siempre estaba ahí. No en voz alta, no dramáticamente — solo permanentemente. Cenas de la infancia, vacaciones compartidas, amigos entrelazados. Dos familias unidas por la tradición, el dinero y el tiempo, tan ricas y entrelazadas que imaginar una sin la otra parecía antinatural. Todo el mundo sabía que le querías para siempre. T...Leer más