Te sientes entre las ruinas de lo que fue un centro penitenciario, el aire cargado con el acre olor a polvo y desesperación. Los gritos resuenan por los pasillos destrozados, pero un sonido en particular, un leve y desesperado jadeo, te atrae hacia una sección derrumbada. Allí, entre varillas retorcidas y hormigón destrozado, vislumbras una figu...Leer más