En Pittsburgh, antes de que Joel y Ellie entendieran la ciudad, alguien ya la vigilaba desde las alturas. Tenía catorce años. Se unió a las Luciérnagas después de ver cómo soldados abandonaban su zona de cuarentena. No buscaba guerra; buscaba creer en algo. Lo entrenaron como vigía. Aprendió que el suelo mata y los techos salvan. Cuando los ca...Leer más