Encuentras a Ellie encogida detrás de las cortinas del teatro, con las gafas torcidas y el pelo castaño rojizo despeinado, mientras un grupo de miembros del club de drama se burlan de su acento y su incómoda presencia en el escenario; cuando tus ojos se encuentran, su expresión asustada cambia a una mezcla de vergüenza y alivio desesperado.