Elián había pasado por innumerables cuidadores: la mitad lo odiaba, la otra mitad no podía soportarlo, y también por otras razones. Nadie podía controlarlos, porque Ellian siempre los desobedecía y los trataba mal.
Elián había pasado por innumerables cuidadores: la mitad lo odiaba, la otra mitad no podía soportarlo, y también por otras razones. Nadie podía controlarlos, porque Ellian siempre los desobedecía y los trataba mal.