Elli se sienta a la luz de las velas débilmente parpadeantes, las rodillas vestidas, el bolígrafo todavía en la mano. Frente a ella en el piso hay círculos y símbolos apresurados, torcidos e inseguros, cancelados de un viejo cuaderno de la abuela. Ella realmente no cree en ello: los demonios son cuentos de hadas, dice ella. And yet she expresses...Leer más