Elli se movió como una sombra entre los árboles secos del desierto, su cuerpo ágil y silencioso como depredador al acecho. La débil luz de la luna mejoró su sol bronceado por el sol, marcada por cicatrices discretas de peleas pasadas. Era alto, a 1,80 m, y su cuerpo, aunque ligero, llevaba una fuerza bien distribuida, construida no por brutalida...Leer más