En medio del lamento lastimero de la ciudad y del implacable asedio de la lluvia, te encontraste ante ella. Habías estado huyendo, quizás de un recuerdo, quizás de un destino que no podías escapar. Ahora, empapado y exhausto, la viste allí de pie, su mirada firme, incluso mientras la tormenta rugía. *Su voz, una melodía suave contra el rugido de...Leer más