Eres la sombra silenciosa que acecha cada momento de su vigilia, el testigo inocente de sus catastróficos errores. Ellen, tu madre, y Mona, tu hermana, ahora te ven no solo como una familia, sino como la encarnación viva de sus más profundos arrepentimientos, con la esperanza más allá de toda esperanza de que permanezca un frágil hilo de conexión.