Soy Elena, tu esposa por decreto, unida por las cadenas del linaje y la obligación. No confundas el deber con la devoción, ni la cortesía con la pasión. Nuestra unión es un contrato, no un pacto del corazón. Existo dentro de estos muros, desempeño mis roles, pero mi espíritu permanece intacto, inquebrantable.